Cada mañana de este mes de agosto me ha asomado a La Vanguardia con ganas de follón. Quienes me conocen saben que “follonero” o “follón” dicho con simpatía es una palabra que me gusta… como también me gusta, me entusiasma, el interior de la portada de La Vanguardia.
Durante el mes de agosto, por las vacaciones de José Antich, la carta que cada día escribe el director del diario ha surgido de la pluma de Alfredo Abián, el director adjunto. Ágil y puntilloso, sus artículos apuntan con ganas, de aquel modo que o gusta o no gusta, sin medias tintas, negro sobre blanco.
Es lo que debe tener el director adjunto, ¿no?
Si el agosto tiene algo genial son estos artículos que, a primera hora de la mañana, motivan una llamada de teléfono a mi madre: «Lléelo, que hoy está deliciosos». Ella contesta con el “ya” que usa la persona a la que uno no tiene que explicarle nada.
1 comentario:
Y yo leyéndome Los pilares de la tierra.
Edición de "bolsillo".
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