(Los nombres de esta historia han sido ocultados ya que, como su título indica, ésta es una historia verdadera)Cuando Pascal decidió abrir el primer hotel del pueblo, la región era un bullicio de turistas suecas que andaban en bikini por la playa. Pero, aunque que el pueblo se encontraba a sólo de cuatro quilómetros de la playa, se mantenía ajeno a toda modernidad y seguía sumido en una vida agrícola y una existencia mundana y sosegada.
Los sesenta fueron así y si a cuatro kilómetros había el festival de la apertura, en el pueblo era siempre Semana Santa: ni suecas en bikini, ni marineros yakees, ni jóvenes inglesas gritonas habían cubierto nunca esos cuatro kilómetros que separaban la playa del pueblo.
Pero Pascal era un emprendedor de los de la vieja escuela rural y, desde joven, pensó en hacer una fortuna que pasaría de generación en generación, sin extinguirse. Así que, antes de dejar morir el palacete de su tío —El Que Hizo Fortuna En
Pascal de monárquico convencido no tenía nada, ni Fernando el Católico pasó jamás por el pueblo, ni hubo nunca vestigios medievales en ningún lado, pero el hotel se llamó Rey Fernando el Católico. El nombre surgió casi por imposición, pues un mes antes de la apertura del hotel cerraba
Todos los enseres grabados con unas elegantes iniciales “RSC”, que su hija adolescente, con una agilidad nunca vista en la familia de Pascal, hizo evolucionar en un Hotel Rey Fernando el Católico.
Así que el 14 de abril de 1961, mientras el cosmonauta soviético Yuri Gagarin era lanzado al espacio, Pascal abrió la puerta del hotel, tomó una silla, se sentó en la acera, empezó a liarse el primer Ideales del día y se dispuso a esperar que llegaran los primeros huéspedes.


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